EL TAROT EN TU VIDA



El ambiente de la energía positiva del tarot es como un paisaje de espacios abiertos en plena naturaleza, es decir, muy claro y transparente. El invierno es su estación más cómoda, representa un luminoso día invernal en el que el aire fresco y vigorizante, se expande por todas partes.

Se trata de un paisaje delicadamente cincelado que apelan a nuestros pensamientos más sutiles a través de los arcanos del tarot. Las ramas son escarcha que atrapan el sol. Los bloque de hielo traslucen bajo el sol y los carámbanos relucen como joyas.

La forma primaria de actuar de los seres humanos es siempre mental. Siempre creemos saberlo todo, sentimos pasión por saber, comprender y aprender. Vivimos en un mundo en el que parece que necesitemos expandirnos hacia el exterior, olvidando con frecuencia la energía que se desarrolla a nuestro alrededor con ayuda del tarot.

Debajo de todo lo que nos rodea, yace un mundo mágico más huidizo, aunque más vívido. La energía que se desprende de los arcanos que nos son cercanos es una energía viva que nos transmite la verdadera dimensión de los hechos que nos acontecen en nuestra vida, y que, nos puede dar las pautas de fusionarnos con ella o no. Moverse por la vida sin conectar con la energía es como si quisiéramos saber que es estar enamorados viendo una película de cine romántico, así como no podemos saber realmente que es el amor hasta que no amamos, del mismo modo no estamos verdaderamente en el mundo hasta que no nos comprometamos energéticamente con las situaciones que existen en nuestro entorno, haciendo que la energía que nos envuelve sea parte de nuestra alma, y desde luego sintiéndola como nuestra, para disfrutar del paisaje natural que nos es dado por el universo del tarot, con el fin de disfrutar de las sensaciones que el día a día nos regala.