LOS ARCANOS



El primer juego de cartas de adivinación aparece en Alemania, en el año 1325. Aún no se trata de un tarot, sino de reproducciones de escenas de caza o de personajes de la Corte. Estas primeras barajas de cartas estaban diseñadas por pintores, y como es de suponer, su precio era muy alto, y su uso muy poco frecuente. En 1381 se mencionan, en “Las minutas de Lauren Aicardi (notario de Marsella)”, en 1382 se habla de ello en Lille y, de este modo, las cartas se difunden con rapidez por Bélgica, Italia y España.

En Francia, sobre el año 1392, un maestro impresor de cartas recibe el encargo de fabricar tres barajas para el rey Carlos VI. 17 cartas de una de éstas barajas han llegado hasta nuestros días y se pueden ver en la biblioteca nacional de París. De otro juego de cartas hay noticias, aunque no muy precisas. En cambio, han subsistido hasta hoy 74 de las 72 cartas del tarot, que se encargaron de acuerdo con los expertos, por familias aristocráticas de la época.

Los maestros impresores de cartas de los siglos XIV y XV, pertenecen también al gremio de pintores de temas religiosos. Esta es la razón de que los Arcanos Mayores del Tarot contengan símbolos astrológicos y alquímicos, así como algunas divinidades cristianas y paganas.

Durante el siglo XIX, el interés por el tarot es muy notable. Numerosos autores estudian su significado, entre ellos Fabre d´Olivet, Eliphas Levi, y otros. Se establece entonces, la relación entre los 22 Arcanos Mayores, y las dos letras del alfabeto hebreo. Diferentes ocultistas de la época remontan el origen de las cartas adivinatorias a la edad media, siendo el método más próximo el Tarot de Marsella.

Más adelante, diferentes trabajos continuados desembocan en la práctica del simbolismo cabalístico, donde se propone una relación entre los 22 Arcanos Mayores y los 22 senderos del Árbol de la Vida. Actualmente se realizan importantes investigaciones sobre el tarot en muchas partes del mundo, siendo la más relevante la llamada “Constructores del Templo”.

Parecería existir, sin embargo, una línea común que se remonta a los imagineros de la edad media y los templarios, y más atrás, a los primeros cabalistas judíos, a los agnósticos, y a los iniciados griegos.

Entre la tradición pagana y el tarot, encontramos que los expertos en cartomancia se abstienen de consultar las cartas el primero de Mayo, o en luna llena del mismo mes. Esto se debe en que en Europa del norte se celebraba en estos días la fiesta de los espíritus de la tierra, los cuales se manifestaban según las leyendas campesinas bajo la forma de hadas de los bosques.

Los 22 Arcanos Mayores constituyen un cambio interior. Del I al XI, las cartas representan las fuerzas divinas, el arcano XII es un punto de intersección, y simboliza el nacimiento a la vida espiritual. Del arcano XIII al XXI, el ser humano prosigue la búsqueda a través de la vida material. El arcano XXII del tarot, el loco, no está numerado, de esta manera su influencia no se toma en cuenta por sí sola, sino en función de las cartas inmediatas.

Para nosotros el tarot ha sido una obra colectiva. Los Arcanos Menores han debido conocerse mucho antes que los Arcanos Mayores. Estos últimos parecen responder a una finalidad metafísica, que no convenía transmitir directamente por escrito, o que se consideraba secreto. También algunos consideran que no se divulgó para conservar los hallazgos templarios, lo cual explicaría la cifra del 2, de origen hebraico y oriental.